Campos de la Alcarria Baja.
En los senderos que no conducen a tu mirada hoy me sentí
perdida, perdida vida mía.
En los caminos tantas
veces conducidos, me sentí cual mariposa temprana que abría sus alas en pos del
fulgor, cuanto tapiz verde de la comarca ya amada parecieron ser más amados.
La puerta del aula ya tendrá tu recuerdo, la iglesia tu
presencia y el bar hará de ti y de mi la comidilla del pueblo.
Qué tarde de invierno primaveral rodearon a nuestras almas,
que caminos para buscar un segundo de soledad.
Qué ímpetu en el abrazo y qué alegría ver que venias a mí
encuentro.
Los sueños, son sueños y de ellos se suele despertar, que
tarde el amanecer en abrir mis ojos, qué tarde la cordura en regresar.
Y si regresa, que regrese…Esta tarde de invierno nadie nos
la podrá robar.



